lunes, 30 de junio de 2014

Uso seguro de los medicamentos en personas mayores

El presente trabajo es una propuesta de una lista de chequeo para el uso seguro de los medicamentos en personas mayores, con el fin de prevenir la sobreprescripción, disprescripción y la infraprescripción de medicamentos en esta población, los aspectos de seguridad de la medicación también incluyen la prevención de problemas relacionados con medicamentos (RAM, interacciones farmacológicas, adherencia, etc.). Esta lista de chequeo consta de diferentes pasos, cada uno de ellos están basados en instrumentos y estrategias validadas, detallándose en los casos que se requiera, sus propiedades clinimétricas (sensibilidad, especificidad u otros detalles estadísticos de confiabilidad). 

HACER UNA LISTA DE MEDICAMENTOS TOMADOS POR EL PACIENTE 

La mejor estrategia para tener una lista completa de medicamentos que toma el paciente es solicitar al adulto mayor o al cuidador que traiga al consultorio todos los medicamentos prescritos por médicos, otros profesionales o los automedicados (Brown bag test) (12), debe insistirse en que estos incluyen las vitaminas, gotas oculares, estén usándose o no. Los medicamentos con fecha de vencimiento caducados que se identifiquen deben ser eliminados. 

HACER UNA LISTA DE MEDICINA HERBARIA DEL PACIENTE 

El consumo de suplementos herbarios se ha extendido de manera vertiginosa, especialmente en adultos mayores tanto en países desarrollados como subdesarrollados. 
Los aspectos de eficacia y especialmente de seguridad de estos productos en las personas mayores son un tema pendiente de investigación, por consiguiente es sumamente importante la vigilancia y observaciones de los pocos datos que tienen al respecto en la actualidad. 

Existen varias formas de detectar no-adherencia, la más útil es el cuestionario de Morisky (20), una vez detectada la no adherencia, debe establecerse la causa e instaurar la mejor medida de intervención. 

Las estrategias para mejorar la adherencia a la  terapia farmacológica, especialmente en pacientes polimedicados de probada efectividad en pacientes adultos mayores, son las siguientes: educación sobre el medicamento, instrucciones escritas, simplificación del régimen terapéutico, educación sobre la enfermedad, sesiones o consultas de revisión de medicamentos, uso de organizadores de medicamentos, instrucciones escritas sucintas (Ejem. hojas plastificada o laminada sobre los medicamentos del paciente y sus instrucciones), y calendarios donde se especifican el día y la hora de la toma de medicamentos. 

MEDIR PARÁMETROS PARA POSOLOGÍA GERIÁTRICA: PESO, TALLA Y DEPURACIÓN RENAL CALCULADA 

Administrar la dosis exacta para un paciente específico es una de las principales medidas de prevención de las RAM. Para el cálculo de la posología es necesario tener parámetros como el peso, talla y la depuración estimada de creatinina, especialmente para los fármacos que son eliminados por vía renal.

EVALUACIÓN E INTERVENCIÓN DE LA INFRAPRESCRIPCIÓN 

El fenómeno conocido como infraprescripción de fármacos es relativamente frecuente en pacientes geriátricos que son excluidos de intervenciones terapéuticas sobre bases de edad únicamente- que han demostrado disminución de morbilidad y mortalidad (Ejem. anticoagulación o terapia antiplaquetaria en pacientes con fibrilación auricular aislada para la prevención de desórde-nes cerebrovasculares embólicos). 

Para evitar la infraprescripción, se recomienda el uso de los criterios START (Screening Tool to Alert doctors to Right Treatment), una herramienta útil que nos recuerda la prescripción de medicamentos a ser considerados en personas de 65 o más años, que tengan indicaciones o  diagnóstico de enfermedades, consta de 22 criterios descritos como recomendaciones sobre inicio de una terapia farmacológica específica para cada diagnóstico realizado, si no existe una contraindicación para la intervención farmacológica (Ejem. “Debería prescribirse warfarina en pacientes mayores con fibrilación auricular si no existen contraindicaciones para la administración de este fármaco”). Como su acrónimo START (iniciar, comenzar) lo exige, estos criterios nos recuerdan las intervenciones terapéuticas a iniciar en pacientes geriátricos previa valoración geriátrica integral y evaluación individualizada del riesgo en contraste con el beneficio dela farmacoterapia. 

EVALUAR LA CAPACIDAD DE MANEJO DE MEDICAMENTOS DE LA PERSONA MAYOR 

La capacidad de manejo de medicamentos (CMM) en personas mayores se define como una actividad instrumental de la vida diaria (AIVD), que requiere la correcta coordinación de habilidades cognitivas y funcionales para llevar a cabo todos procesos implicados en la autoadministración de un medicamento prescrito. 

Los principales procesos, que abarcan desde la recepción de la receta médica hasta la administración del medicamento, pueden clasificarse de la siguiente manera: 

proceso de recepción de la receta médica; adquisición de los medicamentos; almacenamiento; preparación de la dosis, y administración o toma del fármaco (28). 


El objetivo de la evaluación de la capacidad manejo medicamentos de la persona mayor, es poder observar si el paciente puede autoadministrarse el medicamento viviendo una vida independiente, si existiera dificultades en esta evaluación será necesario la intervención sobre los aspectos cognitivos, sensoriales o mecánicos para asegurar la adherencia a la medicación. 
La existencia de serias dificultades en esta prueba es una indicación de la necesidad de un cuidador que vigile o ayude al cumplimiento de la farmacoterapia. 

CONCLUSIÓN 
La morbimortalidad inducida por el uso inadecuado de medicamentos es una realidad, sabemos que existen problemas de seguridad que son susceptibles de prevenir. 
Es tiempo de actuar y de aplicar lo aprendido con todas las estrategias necesarias para construir un sistema seguro y racional del uso de medicamentos en personas mayores. 

La presente lista de chequeo, es una suma de instrumentos previamente validados para una estrategia global de uso seguro de los medicamentos en personas mayores, que puede ser de gran ayuda para sistematizar dicha tarea, ya sea en el contexto clínico ambulatorio u hospitalario. 




Fuente:
- http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=36328562026

domingo, 29 de junio de 2014

Detección de síndromes geriátricos inducidos por medicamentos

Los principales grupos farmacológicos asociados con síndromes de caídas en ancianos son las 
benzodiacepinas, antidepresivos y antipsicóticos. 

Por otro lado, el enfoque preventivo del síndrome de delirium y el trastorno cognitivo inducido por medicamentos, está dirigido fundamentalmente al uso racional de medicamentos con carga anticolinérgica. 

Entre los instrumentos más útiles y prácticos, que pueden evidenciar una alta carga anticolinérgica y de sedantes están: la escala de riesgo anticolinérgico (Anticholinergic Risk Scale), y el índice de carga de medicamentos (ICM o Drug Burden Index). 


DETECTAR E INTERVENIR SOBRE LA SOBREPRESCRIPCIÓN Y DISPRESCRIPCIÓN 

El uso apropiado de medicamentos (Medication Appropriateness Index o MAI) es un instrumento descrito por Hanlon et al. y está diseñado para evaluar la calidad de la prescripción farmacológica en adultos mayores, especialmente lo referente a problemas catalogados como de sobreprescripción y disprescripción. 

El desarrollo del MAI consiste en la calificación de las siguientes características principales de una prescripción: indicación, efectividad, dosis, instrucciones correctas, instrucciones prácticas, interacción farmacológica, interacción fármaco-enfermedad, redundancia innecesaria, duración, y costo. Puede considerarse que el desarrollo del MAI es fundamentalmente una auditoría de la prescripción farmacológica, teniendo como referencia las guías de práctica clínica actualizadas sobre la farmacoterapia específica de cada caso evaluado.





Fuente:
- http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=203119676010

Es importante velar por la salud emocional

La salud emocional de una persona depende de las condiciones biológicas, del ambiente natural y del ambiente construido por ella misma – para darle respuesta a sus necesidades -, de la capacidad de disfrute y satisfacción de la vida, de las condiciones interpersonales y humanas, del estilo de vida particular y del estado de armonía y bienestar que permite tener una vida equilibrada y con buen animo.
¿Cuáles son sus principales beneficios?
La salud emocional se relaciona con la capacidad de un individuo para establecer relaciones armónicas con otras personas, participar en la modificación de su ambiente físico y social y contribuir con ello de modo constructivo a la sociedad. Cuando un adulto mayor sufre de problemas emocionales, ellos generalmente obedecen a una combinación de factores mentales, psicológicos, físicos y sociales.
En el terreno biológico, el organismo y las funciones vitales cambian en el adulto mayor, por lo que en algunos casos, puede haber disminución o cierto deterioro; sin embargo, ser adulto mayor no es sinónimo de estar enfermo, puesto que el desgaste atribuible al tiempo depende de condiciones como el modo y estilo de vida de cada persona.
La sociedad considera ancianos a las personas mayores para ciertas actividades y, aunque no se puede dejar de reconocer que en esta etapa existen cambios del cuerpo y de su ubicación familiar y social, también es cierto que los sueños, los deseos, las diferentes sensaciones y las ganas de vivir no envejecen. La vivencia de sentirse “viejo” es porpia de cada individuo y sus circunstancias; de ahí que se puede ser “anciano” para algunas cosas y no para otras, “serlo sin sentirlo y sentirlo sin serlo”.

¿Cuáles son las medidas preventivas recomendadas?
La mayor debilidad de la salud emocional del adulto mayor se relaciona con no saber o no encontrar todo lo que puede hacer por si mismo y por los demás y, fruto de ello, sentirse mejor. Para evitar trastornos emocionales y psicológicos es importante ser optimista, sonreírle a la vida y buscar la paz interior para vivir en bienestar, satisfacción y con una adecuada calidad de vida.
Es importante que el adulto mayor trate de vivir de manera positiva y creativa, con pensamientos estimulantes para leer, escribir, meditar, salir de paseo, ir al cine, ocuparse en alguna de las actividades que se prefiera. Es indispensable estar satisfecho con uno mismo para hacer conciencia de lo que se necesita, de lo que se tiene y de lo que cada quien puede alcanzar. Es necesario aprender a estar solo y también acompañado de amigos, vecinos y familiares. Hay que organizar y planificar actividades para lograr las metas propuestas: todos somos capaces de realizar muchas cosas y tenemos limitaciones para otras.
Hay que vivir y disfrutar de lo que sí se puede y se sabe hacer, para tener una mayor probabilidad de éxito en los proyectos.
Descubra con alegría lo bueno y positivo que hay en su persona y aplauda por ello todas la veces que sea necesario.



Fuente:
- Dr. Pablo Picardi Marassa - Universidad Iberoamericana

El autocuidado como una forma de vida

El autocuidado es un conjunto de decisiones, acciones y estrategias que reliza una persona para mantener su estado de salud, para prevenir o para atenuar el impacto negativo de la enfermedad.
Puede ser fruto de acudir al médico, obedecer las indicaciones, llevar el control de sus medicamentos, de su presión arterial (por ejemplo) y, también, de mantener buenos hábitos higiénico-dietéticos.
Prevenir es mejor que lamentar.

¿Cuáles son sus principales beneficios?
- Una buena salud disminuye el estrés y la posibilidad de volverse dependiente.
- Al vacunarse, las defensas se ven reforzadas y la probabilidad de enfermar disminuye también.
- La consulta periódica con el médico enseña a cuidar la salud y valorar la vida. Participe en proyectos. Planifique tareas nuevas y llévelas a cabo.
- Mantenerse lejos de las adicciones ayuda a mantener la buena salud.
- Aprender es vivir, es disfrutar y con esto se abre un nuevo mundo. Las cosas nuevas pueden ayudar a vivir de otra manera y contribuyen a lograr lo que hasta ahora no se había hecho.
¿Cuáles son las medidas preventivas recomendadas?
Tener buena salud implica practicar hábitos de vida saludables. Esta demostrando que la prevención de enfermedades en las personas mayores es muy eficaz. La vejez no es una enfermedad, pero es necesario poner todo lo que está de nuestra parte para vivir el mayor tiempo posible en las mejores condiciones.
- Es necesario cambiar los estilos de vida, es decir, vigilar lo que se hace y lo que se deja de hacer.
- La aplicación de vacunas es solo una de las actividades que debemos hacer para conservar la buena salud. Hay que vacunarse contra la influenza, el tétanos y el neumococo.
- Es recomendable evitar fumar o consumir bebidas alcohólicas.

- Evite la auto medicación y aprenda siempre cosas nuevas. ¡Mantenga buenas relaciones con la familia, los vecinos y los amigos!.





Fuente: 
- Dr. Alberto Ávila Funes - Especialista en Geriatría, INCMNSZ

Atención familiar al adulto mayor

La problemática del envejecimiento demanda conocer el rol del anciano dentro de la estructura y la dinámica familiar, la naturaleza de las relaciones con los hijos y las formas  de la solidaridad intergeneracional como un elemento fundamental para el análisis de la calidad 
de vida en la senectud. 

INTRODUCCIÓN 

La familia es una institución que cumple una importantísima función social como transmisora de valores éticos culturales e igualmente juega un decisivo papel en el desarrollo psicosocial de sus integrantes. 

En referencia al rol determinante de la familia para el desarrollo social y el bienestar de sus miembros, se plantea que: “ la familia es la que proporciona los aportes afectivos y sobretodo materiales necesarios para el desarrollo y bienestar de sus miembros. Ella desempeña un rol decisivo en la educación formal e informal, es en su espacio donde son absorbidos los valores éticos y humanísticos y donde se profundizan los lazos de solidaridad.

La familia, como red social de apoyo, acrecienta su importancia con el envejecimiento de sus integrantes de más edad, condicionados en esta etapa de la vida por la reducción de su actividad social, lo que incrementa para el anciano el valor del espacio familiar, que siempre será el insustituible apoyo; pese a que con el envejecimiento la problemática familiar se complejiza porque, entre otros factores, existe superposición de varias generaciones con diferentes necesidades, demandas y diferentes sistemas normativos. De allí la necesidad de encarar la problemática de la vejez desde el espacio familiar. Abordar la problemática del envejecimiento como proceso demanda conocer el rol del anciano dentro de la estructura y la dinámica familiar, la naturaleza de las relaciones con los hijos y las formas de la solidaridad intergeneracional como un elemento fundamental para el análisis de la calidad de vida en la senectud.


Las mayores expresiones de bienestar físico y psíquico en la vejez se encontraron siempre 
asociadas a una fuerte interacción con la familia, postura que se confirmó hace más de una década.

Es por ello que el objetivo de la investigación es caracterizar la atención familiar a los ancianos, esto ayudará a proporcionar una mejor atención al emplear todos los recursos de que disponen la sociedad y la familia. 

Control semántico 

Atención familiar al adulto mayor: atención que requiere el adulto mayor por los familiares más cercanos en relación a: 
-Lo psicológico o emocional, incluye actos de afecto, cariño, empatía por parte de la familia hacia el anciano. 
-Respeto del dinero o bienes y su disponibilidad para restaurar o mantener el bienestar del
anciano. 
-Mantener el aseo personal y el cuidado diario del anciano. 
-Asegurar o administrar en cantidad y calidad la alimentación diaria del anciano. 
-Abuso: maltrato premeditado y por tanto, punible o maltrato por ignorancia, no pretendido, pero con efecto perjudiciales para la víctima. 
-Físico: se incluyen actos como ataduras, empujones, restricciones físicas u otros que producen daño, dolor o lesión, excoriaciones, heridas, hematomas. 
-Sexual: contacto íntimo o exposición a alguna otra actividad sexual sin consentimiento del anciano. 

DISCUSIÓN 

Las ventajas de la familia en su rol de cuidadora de ancianos es señalada por tener generalmente como objetivo mayor seguridad emocional y mayor intimidad, evita al mismo tiempo los problemas psicopatológicos de la institucionalización: despersonalización, abandono, negligencias, confusión mental, medicalización exagerada y falta de afecto. 
Si se considera lo anteriormente planteado, se deduce que la familia tiene un papel rector en garantizar al anciano los recursos alimentos necesarios para una adecuada nutrición e higiene, la cual va a influenciar el devenir de un gran número de enfermedades y discapacidades, entre ellas la demencia. 
Es indispensable que los recursos de una persona de edad sean completados cuando ellas no le permiten asumir el costo del déficit o el disponer por parte de miembros de la familia de la vivienda u otros bienes del anciano, sin consultarlo. Esta situación de decidir por él y no con él, produce un deterioro grave en su calidad de vida e incuestionablemente se convierte en abuso y maltrato, ya que se trata de un comportamiento intencional. 

La vejez es mayoritariamente femenina, debido a que la mayoría de las personas ancianas son mujeres en las sociedades avanzadas, los efectos de la vejez se dejan sentir especialmente en los hombres por lo dramático que para ellos resulta. Los resultados mostraron que los ancianos que viven en pareja y además de ello tienen un gran número de hijos, se convierten en elementos muy beneficiosos para su salud y el disfrute de su bienestar, donde la vida en familia resulta ser un elemento que protege la salud, pues a estas edades la familia adquiere un lugar relevante y se constituye la fuente fundamental de bienestar. 

Estudios realizados demuestran que la ancianidad es una etapa vulnerable de la vida, relacionada con el incremento de la inadaptabilidad en el núcleo familiar, donde se manifiestan sentimientos de soledad y tristeza, que en ocasiones devienen conducta suicida. En este grupo etáreo, cuando el anciano no vive solo, o sea, forma parte de un núcleo familiar donde viven adultos y jóvenes como eje y sostén socioeconómico de la familia y si en esa familia se manejan correctamente las categorías del apgar familiar, entonces este grupo etáreo no tendrá serias dificultades. 


La consideración de los factores subjetivos nos lleva, al hablar del nivel de satisfacción del anciano, a prestar atención a los factores psicológicos: al bienestar psicológico, que de alguna manera, refleja el grado de satisfacción que los sujetos tienen en relación son su vida, o más bien de cómo perciben que ésta transcurre. 




Fuente:

- http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=211116123006

Enfrentamiento ante la muerte por el adulto mayor con enfermedad terminal

Se realizó un estudio descriptivo con el objetivo de conocer el comportamiento del enfrentamiento de la muerte por el adulto mayor con enfermedad terminal en el área de salud del policlínico comunitario docente “Rodolfo Ramírez Esquivel” de Camagüey, desde enero de 2002 a enero de 2003.El universo estuvo constituido por 130 pacientes que fueron seleccionados por muestra sistemática con arranque aleatorio 1:4 a los que se les aplicó una encuesta confeccionada al efecto. Predominó el grupo de edades de 81 años y más, el sexo femenino y la escolaridad primaria; la muerte interpersonal fue la más frecuente, y dentro de las fases de la agonía, la depresión. La mayor parte de los ancianos desearon morir en su hogar, los familiares generalmente manifestaron sobreprotección y permisividad hacia ellos, mientras que éstos presentaron depresión, ansiedad, miedo y dependencia hacia sus familiares. 


INTRODUCCIÓN 

El adulto mayor posee cierto nivel de sabiduría producto de los años y experiencias vividas en diferentes momentos históricos y ambiente social y deseos de mantener su propia independencia mientras le sea posible. Las personas acumulan un caudal de experiencias, condiciones de salud y aptitudes. Por tales razones, el comportamiento y los niveles de funcionamiento son diferentes aún entre personas de la misma edad.
La muerte, a pesar de ser un hecho natural, es un tabú en la sociedad actual. El ser humano nace y su vida toma forma, pero de repente un día todo se trunca, y ese día aparentemente igual a los demás, por enfermedad, accidente o en algunos casos por voluntad propia, la persona muere. acontecimiento especial en la vida; en muchos aspectos la muerte en la vejez presenta una cualidad diferente a la muerte de individuos de otras edades. En la persona mayor es menos trágica, parece más justa que en un joven donde la circunstancia de su muerte es probable que sea traumática, en cambio los ancianos moribundos aceptan el hecho de que la vida es finita y puede parecer algo natural. La muerte es el resultado de la ruptura del equilibrio biológico y físico-químico que mantiene la vida, por lo que el cese de las funciones fisiológicas del cuerpo, el riesgo de morir o de entrar en contacto con la muerte de “otros” cercanos, es mayor para quien obviamente, transite por la séptima u octava década de la vida. La muerte propia o ajena, puede enmarcarse siempre dentro de una de las tres dimensiones siguientes: 
muerte impersonal (“yo-el hecho”); muerte interpersonal (“yo-tú”); muerte intrapersonal (“yo-yo”).
Con frecuencia los enfermos moribundos atraviesan diversas fases descritas por Elizabeth Kubler-Ross: negación, agresividad, pacto, depresión y aceptación. El enfermo expresa su deseo de morir en cualquiera de estas fases, pero la experiencia demuestra que muchos de ellos reclaman la muerte en una fase de rebelión o desesperación, después cuando se sienten aliviados y acompañados, le encuentran significado a la última fase de su vida. Las denominadas manifestaciones psicológicas de la muerte, se observan en los distintos niveles de respuesta, aunque lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual están tan interrelacionados y son tan interdependientes uno del otro que no siempre es posible hacer diferenciaciones exactas, pero resulta imprescindible hacer algunas particularizaciones para que los especialistas de geriatría puedan identificar indicadores de alteraciones psicológicas de la muerte en las personas ancianas.
Si bien es cierto que la gran mayoría de las personas de 60 o más años se mantienen activas. 


MÉTODO 

Se realizó un estudio descriptivo con el objetivo de conocer el comportamiento del enfrentamiento de la muerte por el adulto mayor en el área de salud del Policlínico Comunitario Docente “Rodolfo Ramírez Esquivel” de la Ciudad de Camagüey en el período comprendido desde enero de 2002 a enero de 2003.El universo de la investigación estuvo constituido por todos los pacientes de 60 y más años con enfermedad terminal, pertenecientes a cinco consultorios del médico de la familia de dicho policlínico, de los cuales se realizó una selección por muestra sistemática con arranque aleatorio de 1:4, esta fue la muestra definitiva de nuestro estudio (130 en total). A los que previamente dieron su consentimiento para formar parte de la investigación, se le aplicó una encuesta según criterios de expertos cuyas variables fueron: 
• Edad. 
• Sexo. 
• Escolaridad. 
• Afectación psicológica por las dimensiones de la muerte. 
• Fases de Kubler-Ross. 
• Lugar donde se desea morir. 
• Actitud de sus familiares. 
• Trastornos psicológicos.

Dentro de la población estudiada se encontraron mas ancianas que ancianos, Gutiérrez Ruiz6 plantea que en la población mayor de 60 años la taza de crecimiento del sexo femenino supera al masculino, comportamiento asociado con la sobremortalidad masculina, lo que coincide con nuestro estudio. Maldonado bservó que dentro de la población anciana el 51.4 % corresponde al sexo femenino y se espera que para el 2025 aumente hasta el 55.0 %. 

Los estudios realizados acerca del tipo de afección psicológica según las dimensiones de la muerte coinciden con los resultados de la muestra 8-9. Cuando se llega a viejo y la compañera o el compañero nos abandonan para siempre, se inicia el proceso de duelo más doloroso que existe, pues deja una herida emocional inevitable.10 En este proceso la familia juega un papel muy importante y se convierte en fuente de apoyo, intimidad, compañía y consuelo, para que éste no se sienta solo. El análisis del comportamiento de los estadios de Kubler-Ross o fases de la agonía por M. Milagros y M. Corbí coincide con los obtenidos en la muestra de estudio. Con respecto a las actitudes de las personas mayores frente a la muerte otros autores plantean que la actitud que cada cual adopta ante la muerte depende de las creencias religiosas, ya que éstas juegan un papel relevante en la influencia positiva, negativa o neutra en todas las personas al pensar en su propia muerte.


El ser humano está sometido a toda suerte de aprendizaje, a lo largo de su existencia, aprender a morir debería ser uno de ellos, ya que supone aprender a vivir intensamente. Quien aprende a morir es el que está vivo, y al hacerlo obtiene un beneficio. La conciencia de la muerte no supone necesariamente tener que asumirla como un factor negativo en todas las situaciones, sino ampliar el horizonte de autonomía de las personas. Hay que aprender, pues, a relacionarse con la muerte y aceptarla de forma vivencial. Los cuidadores de personas con enfermedades terminales tienen tendencia a evitar que éstos realicen las actividades habituales por miedo a la aparición de complicaciones, lo que coincide con nuestro estudio, mientras que Christine en fuente de apoyo, intimidad, compañía y consuelo, de esta forma el anciano podrá sentirse orgulloso de estar en un hogar enriquecido por el amor y continuar con una vida activa. Algunos enfermos terminales, plantea que la familia, y específicamente el cuidador, debe convertirse pueden desencadenar una crisis espiritual que provoca ansiedad, depresión, desesperación e incluso deseos de morir o de suicidarse. Necesitan ayuda para afrontar este sufrimiento, de forma que puedan transformar su desesperación en esperanza y serenidad; muchos necesitan más que una esperanza de curación, reconciliarse con seres queridos y compartir el último tiempo con su familia.10 La permisividad, que ocupó el segundo lugar con el 36.9 %, generalmente acompaña a la sobreprotección. 


Con respecto a los trastornos psicológicos en las personas con enfermedad terminal coincidimos con la literatura revisada, ya que los ancianos al enfrentarse a la muerte están tristes, esto se debe a remordimientos, sentimientos de culpa, preocupación por problemas legales, sociales o económicos, se preguntan frecuentemente por qué sufren la enfermedad; los creyentes se sienten abandonados de Dios, otros sienten que su conducta pasada es la causa.12,13 Muchos al revisar sus vidas experimentan emociones negativas y otros necesitan reconciliarse con ellos mismos y con los demás; esto unido al sufrimiento de dolor, insuficiencia respiratoria, insomnio, incontinencia o retención urinaria o fecal e incluso por la propia farmacoterapia.8 Dentro de los trastornos psicológicos presentados por los pacientes que se sienten próximos a la muerte, se detectó en primer lugar la depresión, muy frecuente entre los ancianos, se presenta sólo por el único hecho de envejecer y no saber enfrentar los cambios propios de este proceso.El temor a las discapacidades y/o mutilación como consecuencia de la enfermedad o del tratamiento aparecen recogidos en la literatura revisada y en la presente investigación ocupó el segundo lugar con el 37.69 %.El tercer lugar lo ocupó la ansiedad, con 29.23 %. En la bibliografía consultada este síntoma se presenta como reacción de ajuste al proceso de enfermedad y anticipación de la muerte, por el temor a lo desconocido y por la toma de decisiones con relación a continuar o retirar tratamientos o la posibilidad de “no resucitación” en el caso de paro cardiorespiratorio. En nuestro estudio la conducta suicida no estuvo presente de forma significativa, sin embargo, muchos autores coinciden en que todo el conglomerado de factores relacionados anteriormente constituye un factor de riesgo en la conducta del enfermo terminal. 

CONCLUSIONES 

1. Prevaleció el grupo de de 81 y más años de edad y el sexo femenino. 
2. El adulto mayor generalmente se siente afectado más por la muerte interpersonal que por la suya propia. 
3. Según los estadios de Kubler-Ross predominó la fase de depresión. 
4. Los familiares de sujetos próximos a la muerte manifestaron sentimientos de sobreprotección y permisividad. 
5. Cuando el anciano siente la proximidad de la muerte trasluce depresión, ansiedad excesiva, 
miedo a mutilaciones o trastornos secundarios al tratamiento y dependencia de sus familiares.




Fuente:

- http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=211117623011

Funcionalidad geriátrica

La funcionalidad geriátrica es la capacidad de un adulto mayor para realizar de manera independiente o autónoma las actividades básicas de la vida diaria o cotidiana (alimentación, continencia, transferencia, uso del sanitario.

El estado funcional es el resultado de la interacción de elementos biológicos psicológicos y sociales, y constituye el reflejo más fiel de la integridad del individuo durante el envejecimiento.

Dentro de la evaluación integral en geriatría, cabe destacar el concepto de funcionalidad física, psíquica y la valoración integral. Durante la vida temprana se produce el crecimiento y desarrollo; en la vida adulta se mantienen, en general, todas las funciones, pero se producen
algunas pérdidas y riesgos, a veces en forma inadvertida; y en la edad mayor cobra un peso importante la pérdida de independencia y el origen de la discapacidad.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) definen el envejecimiento individual como el proceso de integración entre un individuo que envejece y una realidad contextual en proceso de cambio permanente.

El mejor indicador de salud en la población adulta mayor es su estado funcional. La morbilidad y otros conceptos clásicos de la medicina no sólo son importantes, sino que además los estándares de conocimiento tradicional (clínico, fisiología, histología, etc.) exigidos en geriatría son cada vez más altos. La OMS y OPS definen a un adulto mayor “funcionalmente sano”, como aquél capaz de enfrentar este proceso de cambio, con un nivel adecuado de adaptación funcional y de satisfacción personal. El concepto de adaptación funcional parece etéreo, pero existen elementos y parámetros para medirla.

La evaluación de la funcionalidad geriátrica y su contraparte, el abatimiento funcional, han servido de referencia para establecer diagnósticos sociales y psicológicos, y tomar decisiones en el campo de las políticas de salud pública de diferentes países, como España, Francia, Alemania y Gran Bretaña. Estos elementos pueden orientar el seguimiento en este grupo de personas que a menudo son discriminadas, pues las decisiones políticas, económicas y sociales están contaminadas con mitos relacionados con el proceso de envejecimiento y la vejez, que forman una barrera que impide el progreso, apoyo y bienestar de la población de adultos mayores.

La autopercepción de salud es un parámetro válido para la medición del estado de salud. En el adulto mayor ha demostrado, a nivel poblacional, ser un buen indicador de la demanda de servicios sanitarios. Estudios longitudinales comprueban que la supervivencia tiene mayor relación con la salud subjetiva que con la objetiva, y que la atención de salud positiva es uno de los pocos factores asociados con envejecimiento satisfactorio.

Además, la autopercepción de salud se relaciona con la mortalidad, independientemente del nivel objetivo de salud.

La calidad de vida es un objetivo en la salud que cada vez adquiere mayor importancia, y ha comenzado a utilizarse como medida de resultados en salud, especialmente en situaciones donde las actuaciones ya no pueden dirigirse a prolongar la duración de la vida, como ocurre con las personas muy ancianas y los enfermos terminales.

Para la OMS la calidad de vida es “la percepción que cada individuo tiene de su posición en la vida, en el contexto del sistema cultural y de valores en que vive, y en relación con sus metas, expectativas, estándares y preocupaciones”.

Éste es un concepto amplio, del que forman parte elementos como la salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales de la persona y su relación con el ambiente que le rodea.

El concepto más utilizado de calidad de vida relacionada con la salud en este campo evalúa la repercusión de la enfermedad o el estado de salud, su tratamiento y otros cuidados sanitarios en la dimensión social y personal del paciente.

Conocer la funcionalidad de los adultos mayores, con cada una de las escalas de medición y relacionarlas con la calidad de vida, debe ser el precedente de cualquier plan de acción o política a seguir.



Fuente:
http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=47326415003

Prevención de caídas en el adulto mayor

Las caídas son una de las principales causas que provocan deterioro físico y dependencia funcional en el adulto mayor. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres personas mayores de 65 años sufre una caída anual, lo cual puede incapacitarlos para realizar de manera independiente actividades básicas, como el baño, el traslado o incluso la preparación de sus propios alimentos.
Las fracturas más frecuentes que ocasionan este tipo de golpes pueden ser en cadera, cuello de fémur, columna vertebral, muñeca y tobillo.

¿Cuáles son sus principales causas?
Existen riesgos de la edad como los problemas visuales, auditivos o de los mecanismos que mantienen el equilibrio, disminución de fuerza en miembros inferiores o disminución en la fuerza de agarre. Por otra parte, existe otro tiempo de riesgos, como los derivados de las actividades diarias del adulto mayor y de su entorno, mismo que también se pueden prevenir. Es en estos últimos que centraremos nuestra atención para conocer las principales recomendaciones para convertir al entorno del adulto mayor en un espacio seguro.

¿Cuáles son las medidas preventivas recomendadas?
- Retirar alfombras de los pisos o fijarlas.
- Graduar la iluminación para evitar destellos.
- Tener iluminación adecuada en el trayecto entre la cama y el baño.
-  Instalar pasamanos en las escaleras.
- Tener fácil acceso a los instrumentos de cocina.
- Mantener en orden la casa, sin obstáculos y con las salidas de emergencia despejadas.
¿Cuáles son los habitos que se deben realizar para evitar caídas?
- Usar zapatos cómodos, bien ajustados al pie, de suela antideslizante (goma) y tacón bajo.  
- Puede ser aconsejable el uso de bastones o andadores.
- Evitar caminar descalzo, en calcetines o en pantuflas.
- Levantarse de la cama poco a poco, sin movimientos bruscos, permaneciendo unos minutos sentado en el borde de la cama antes de incorporarse por completo.
- Cuando se sienta mareado o sin fuerza, procure sentarse y evite desplazarse por unos minutos.
- Se recomienda realizar un programa de actividad física para mejorar el equilibrio, la fuerza, el control en las piernas y, en general, toda su movilidad.
- Vigilar con el médico la cantidad y el tipo de medicamentos, ya que la combinación de algunos medicamentos puede provocar mareo y pérdida de equilibrio.




Fuente: 
- Dra. Rocío Magallón Mariné – Universidad La Salle

Prevención de la violencia intrafamiliar al adulto mayor

La prevención de la violencia en su marco general y familiar es una prioridad que exige un conocimiento exhaustivo de su magnitud; ya que es observada como un asunto de  salud  pública  por  su  impacto  negativo  en  la  sociedad.  
La  población  de  edad  avanzada  ofrece  hoy una diversidad  mayor que la  que presentó  en cualquier otra etapa de la historia de la humanidad. Las diferencias principales residen en la situación económica, el marco social y familiar, la salud, la historia personal y profesional decada  individuo,  su  relación  pasada  y  presente  con  la  educación  y  la  cultura. 1  Durante  el presente  siglo  se  asiste  a  una  situación  singular:  más  y  más  personas  sobrepasan  las barreras cronológicas que el hombre ha delimitado como etapa de vejez; el envejecimientopoblacional se ha convertido hoy en un reto para las sociedades modernas. 
La creciente esperanza de vida permite suponer que el contacto intergeneracional será cada vez  mayor,  conviviendo  los  más  jóvenes  con  los  más  viejos.  Esto  obligará  a  proyectar acciones  e  iniciativas  para  atender  a  un  grupo  poblacional  cada  vez  más  amplio y como consecuencia de ello se incrementará el uso de los servicios sociales y médicos.  
El  abuso,  maltrato  o  violencia  ocurre  en  todas  las  etapas  del  ciclo  de  la  vida.  El reconocimiento  de  la  violencia  en  el  ambiente  doméstico  por  parte  de  la  medicina  es  ya antiguo,  se  ha  identificado  el llamado  "anciano  maltratado";  sin  embargo,  referirse  a  la violencia en el ámbito familiar cuesta trabajo, ya que la familia es el lugar donde nace, crece  y se desarrolla el ser humano, y constituye el núcleo de toda sociedad. 

La OPS ha declarado que la prevención de la violencia en su marco general y familiar es una prioridad que exige un conocimiento exhaustivo de su magnitud; puesto que es observada como  un  asunto  de  salud  pública  por  su  impacto  negativo  que  tiene  en  la  salud  física  y  mental  de  los  grupos  vulnerables.  Se  suma  también  que  la  magnitud  del  problema  está pobremente documentada, diagnosticada y denunciada. Por otra parte es un problema que no  respeta  fronteras geográficas  y políticas,  y  que  traspasa los límites  étnicos,  religiosos,  educativos y socioeconómicos. 
A pesar de que el tema de la violencia ha sido tratado con  bastante  frecuencia,  ha  tratado  de  ser  ignorado  por  sus  familiares.
Aunque resulta inconcebible que los adultos mayores, débiles, dependientes, discapacitados sean objeto de conductas de maltrato en el seno de la familia, principalmente por sus propios hijos e hijas,  en nuestros días continúan siendo víctimas de la violencia familiar.  Dentro  de  los  programas  priorizados  en  Cuba  se  encuentra  el  Programa  de  Atención  al Adulto Mayor donde se da una atención especializada a los mismos, en el cual se plasman las actividades a desarrollar por el médico y la enfermera de la familia, relacionadas con la 
promoción de salud y la prevención de enfermedades. 



Fuente:
- http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=211116129010