martes, 25 de marzo de 2014

Vida afectiva en el adulto mayor

Este es un ámbito que con demasiada frecuencia dejamos aparcado y olvidado para no tener que abordarlo. Basta decir que si existe un aspecto intrínseco al ser humano que difícilmente puede anularse es la capacidad para sentir y para amar, independientemente de la edad que se tenga. El sexo en la edad avanzada está lleno de tópicos y de mucha ignorancia. El envejecimiento es un proceso fisiológico, no una enfermedad, por lo que la aproximación al sexo de cada persona no depende directamente del hecho en sí de cumplir años, sino de la manera en que la persona haya vivido y disfrutado su propia sexualidad. Las personas que gocen de buena salud y les guste el sexo seguirán disfrutando de él, buscando conductas alternativas pero igualmente satisfactorias.



Durante la vejez, las relaciones personales y familiares siguen siendo un aspecto fundamental en la vida de las personas. En esta etapa, más que en otras, se suelen acumular pérdidas afectivas. El grupo familiar cercano, suele verse reducido debido a las exigencias de la sociedad actual y la forma en que se organiza el cuidado de los mayores ya no es exclusivo de la familia sino que tiende a compartirse con otros apoyos más formales.

La estabilidad afectiva con la que llegan las personas a la vejez tampoco es igual en todos los individuos sino que va a depender de lo que hayamos ido sembrando por el camino, de los hábitos saludables que hayamos tenido, de las relaciones interpersonales que hayamos mantenido, de la propia sensación de haber disfrutado de la vida...

Probablemente en la actualidad, cambiar las creencias y la mentalidad de las personas que ya han pasado la barrera de los 65 años no es fácil, por no decir bastante improbable, ya que los hábitos de vida están firmemente consolidados. Sin embargo, desde el campo de la Psicología sí estamos a tiempo de poder intervenir sobre las futuras generaciones de mayores, preparándoles para cuando lleguen a esta etapa de la vida, contribuyendo a desterrar prejuicios y falsas concepciones, ayudándolos a planificar una vejez exitosa.

En este sentido, las aportaciones de la Psicología de nuestro tiempo en el campo de la Gerontología basan sus intervenciones en varias premisas:
a) Dar a conocer a la sociedad en general y a los mayores en particular, los cambios que trae consigo el proceso del envejecimiento en todos los ámbitos de la vida con el fin de eliminar de una vez por todas creencias erróneas que no han hecho sino contribuir a poner trabas al proceso de normalización y de aceptación de la vejez como una etapa más del ciclo vital.
b) Enseñar estrategias que ayuden a compensar los déficits cognitivos y de funcionalidad que vayan apareciendo
c) Potenciar la autoestima del individuo
d) Reforzar la manifestación de la afectividad en las relaciones personales y en las relaciones íntimas como una parte fundamental del ser humano
e) Potenciar el interés y la curiosidad por aprender, adaptando este aprendizaje a las modificaciones físicas y psicológicas de esta etapa.

Espero y deseo que así sea. No olvidemos que unos antes y otros después, pero todos vamos camino de la vejez.




Fuente:
- http://www.infocop.es/view_article.asp?id=671

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