La desinformación como factor
clave del desconocimiento de la enfermedad de Alzheimer es significativa. Los
orígenes, factores precipitantes, desarrollo y evolución no están claros para
la mayor parte de la población. De este modo, surgen mitos que son condicionados
a la propiedad de una enfermedad de naturaleza heterogénea, determinada por más
de un agente causal y con manifestaciones conductuales psicológicas y
emocionales particulares. Se expondrán en contraposición afirmaciones que
dibujan un axioma veraz y definido de la enfermedad y sus consecuencias y
avances científicos.
Existen de este modo muchas falacias, convicciones erróneas que
han construido una enfermedad devastadora, propia y exclusiva del proceso de
envejecimiento, relativa a cambios en las funciones del recuerdo, asociada a
productos, fármacos y ambientes específicos, que determinan indudablemente su
origen. El desorden familiar, la ruptura del núcleo familiar y de identidad
personal dentro del grupo ha ocasionado en los cuidadores del enfermo un
sentimiento de culpabilidad y de cuestionamiento de actitudes frente a esta
enfermedad y su dedicación.
La complejidad de la enfermedad;
la manifestación en cada individuo en criterios de gravedad, edad de comienzo,
fases de afectación y conducta, la hacen una enfermedad de difícil diagnóstico,
donde prima la importancia del diagnóstico precoz, el estudio de las funciones,
la evaluación de síntomas y conductas. En ocasiones, la Enfermedad de Alzheimer
(EA) puede manifestarse, en sus primeros estadios, similar a una depresión o
una carencia de memoria asociada al proceso de envejecimiento normal.
La EA comienza inicialmente con
evidentes quejas de memoria, de igual modo que produce en el individuo
frecuentes olvidos, también se dan marcados cambios de humor y minoritarios
problemas de lenguaje y comprensión, en principio (problema con encontrar
alguna palabra o el contenido del discurso más breve).
El progresivo deterioro agrava
estas nacientes limitaciones con el avance de la enfermedad. Estos síntomas
originarios son atribuidos con frecuencia a la vejez y enmascarados por el
propio enfermo hacia su entorno más próximo. Además de estos trastornos
crecientes de memoria, aparecen anomalías en otras funciones mentales,
dificultades para la realización de tareas familiares, desorientación (espacial
y temporal), cambios en la personalidad y problemas asociados a la enfermedad
como delirios, alucinaciones, labilidad emocional, agitación y agresión,
irritabilidad, apatía, alteraciones de sueño, deambulación, cambios en la
conducta alimenticia y alteraciones en la función ejecutiva.
Histológicamente se caracteriza
por hallazgos consistentes en placas neuríticas y lesiones neurofibrilares
corticales, atrofia de neuronas y sinapsis, la angiopatía amiloidea, la placa
senil y el cambio neurofibrilar. Se han postulado varias causas etiológicas
para explicar el padecimiento de la EA. Como factores de riesgo en el ámbito
generativo se han citado la incidencia en el sujeto del genotipo APOE4, una
historia familiar de Alzheimer. Demográficos se han considerado la edad
avanzada, cociente intelectual/nivel educativo, ractores médicos la depresión,
hipercolesterolemia, obesidad, déficit B12, historia médica anterior, diabetes,
tabaquismo, alcohol y la incidencia de traumatismos.
Debido a la multiplicidad de
factores y formas de manifestación, su diagnóstico debe de ser cuidadoso y
diferencial y proceder a una evaluación integral del sujeto. La EA es la causa
de demencia mas frecuente en el anciano.
Mitos y falacias
Los mitos más extendidos acerca
del Alzheimer se agrupan en las siguientes categorías: 1. Salud, 2.
Productos-fármacos preparados, 3. Tratamiento, 4. Sintomatología y e. Enfermo,
los referidos al paciente.
1. Salud: Conjunta todos aquellos
mitos relacionados con el ámbito de la salud y el padecimiento creciente de la
EA. Normalmente se asocia con una enfermedad normal, irremediable y consecuente
del envejecimiento. Se considera a esta enfermedad relacionada con problemas de
memoria fundamentalmente, siendo el único de los síntomas destacados. Una
característica interesante radica en la creencia de que la EA es una enfermedad
hereditaria. De este modo, se han descrito anomalías cromosómicas pero esto no
responde a un patrón de herencia. Sí es cierto que exista una entidad rara de
la enfermedad (menos del 1% de todos los casos) de transmisión familiar,
denominada la EA esporádica. Asimismo, se vincula el padecimiento de la EA solo
a adultos mayores, cuando existen evidencias de casos en personas de 30-40
años. El caso más precoz descubierto es el de una mujer de 30 años (Alzheimer´s
Disease Internacional, 1997).
2. Productos: Enlaza todos
aquellos mitos relativos al consumo de fármacos, sustancias, productos que se
han asociado erróneamente con un origen de la EA en la población. El aluminio
causa Alzheimer como un mito originario de la década de los años 60 y 70. El
hecho de beber, cocinar en ollas, cacerolas, tarros de este material causaban
EA. Lo mismo ocurría con los empastes bucales de plata realizadas a base de
amalgama de mercurio y estaño, las cuales también fueron relacionados con un riesgo
de padecimiento de la enfermedad. Desde el punto de vista farmacológico, el uso
de spray antigripal (flu shots), sembró gran polémica en torno a la década
de los ochenta, cuando se postuló su riesgo vinculado al desarrollo de EA. Otro
de los mitos más extendidos es el del uso de suplementos vitamínicos para
prevenir la EA. Finalmente, el edulcorante artificial Aspartame (Nutrasweet y
Equal) fue tachado de perjudicial para la memoria y predisponerte al desarrollo
de demencia.
3. Tratamiento: Existe gran
desconocimiento acerca de las posibilidades de tratamiento, estrategias
terapeúticas y modalidades de intervención frente a la EA. Diversos mitos
ejemplifican esta carencia informativa. Consta la creencia de que la EA no es
fatal, que no posee esa propiedad progresiva y que puede curarse y prevenirse,
así como enlentecer dramáticamente su progreso. Igualmente, se considera
erróneamente que solo existen estrategias de intervención en los enfermos que
se hallan en los estados iniciales de la enfermedad.
4. Sintomatología: La conducta
del enfermo es blanco de una cantidad de mitos que discuten la verdadera
naturaleza del comportamiento. Muchos son los que culpan al enfermo y no a la
enfermedad de los síntomas que llevan al paciente a comportarse de una determinada
forma. Las reacciones de enfado, deambulación, gritos, musitaciones, quejas,
indiferencia, intensifican un grupo íntegro de reacciones incómodas y
desapacibles hacia el cuidador y su entorno, que siempre son recriminadas al
enfermo. Afirmaciones como “lo hace para molestarme, se levanta por la
noche muy tarde para despertarnos o solo quiere llamar nuestra atención”
constituyen una breve muestra de este extendido mito.
5. Enfermo: La relación entre el
enfermo y cuidador desata interesantes mitos acerca de la enfermedad. El
cuidador siempre tiene la creencia de “omnipotencia” con respecto al cuidado
del enfermo. Esta creencia lo lleva a la dedicación exclusiva y, por lo tanto,
a generar brutales reacciones de estrés y sobrecarga psicológica y emocional. Asimismo,
el cuidador acrecienta cierta culpabilidad en el trato con el enfermo, se
atribuye la preocupación del estado del paciente y rememora aquellas ocasiones
y situaciones de enfrentamiento familiar que hubieran acontecido en el curso de
la convivencia.
Verdades y progresos
La importancia del avance
científico en el estudio de la EA viene potenciada por la gran repercusión
mundial de la enfermedad. Su epidemiología se estima entre 18 y 22 millones de
personas, ajustando a una prevalencia media que oscila entre el 3% y el 15% con
una incidencia anual que va desde el 0,3 y 0,7 de los casos.
A continuación se exponen algunos
de los avances acontecidos en el estudio del Azheimer.
- Científico: Los avances
científicos en estudios de genética mediante estudios grandes grupos de
población y modelos clínicos animales permitirán identificar las vías que
afectan al desarrollo y la progresión de la EA. Asimismo, determinar los
posibles objetivos para el tratamiento y la prevención. Estos estudios han
indagado en la región del cromosoma 10 así como en los respectivos 12 y 19,
como primordiales para estudiar el riesgo en EA. Los estudios con Síndrome de
Down han aportado interesante información sobre el cromosoma 21 y su posible
función en la EA. Los investigadores han demostrado gran dedicación en el
factor APOE-e4 como gen de riesgo hallado en el cromosoma 19. La investigación
en nuevas técnicas de neuroimagen y los biomarcadores proporcionaran futuras
evidencias para la elaboración de nuevos tratamientos.
- Farmacológicos: Los ensayos
clínicos que comparan un posible tratamiento con el tratamiento estándar o
placebo, pueden determinar si un fármaco es efectivo. Los avances en compuestos
elaborados para llegar a la prevención y reducir el riesgo de desarrollo de EA en
el futuro.
La innovación en técnicas de
neuroimagen, marcadores y biomarcadores unido al tratamiento farmacológico
comprende dos grupos de fármacos: los anticolinesterásicos y la memantina, como
apuestas para el desarrollo de nuevos tratamientos en la investigación.
- Terapeúticos: Los avances en
las terapias psicológicas, el asesoramiento a cuidadores y el estudio de
estilos de vida y hábitos alimenticios están en auge. Los comportamientos de
promoción de salud durante toda la vida y el logro de un proceso de
envejecimiento saludable proporcionan factores relevantes frente a la génesis
de la enfermedad. Los estudios actuales pretenden ayudar a los afectados a
mantener las funciones cognitivas y a tratar los síntomas conductuales
asociados, así como a ralentizar la propensión a la enfermedad.
Desde el campo de la psicología,
la intervención se mantiene en aliviar los problemas psiquiátricos y reducir el
estrés en el cuidador.
Conclusiones
La investigación sobre la
enfermedad de Alzheimer sigue su curso con grandes pasos hacia un futuro
esperanzador. Es importante conocer las características de la enfermedad y
cultivarse en la capacidad de proporcionar un cuidado óptimo, sin presiones,
estrés, ni sobrecarga hacia el enfermo. El apoyo de la sociedad se considera
notable para la investigación. La colaboración interdisciplinar y la innovación
científica lograrán cubrir grandes expectativas.
Los mitos y falsas concepciones
mantienen la ignorancia y el inadecuado trato con los enfermos. La sociedad
debe promover el conocimiento, el entrenamiento de los cuidadores (mediante
redes sociales y asociaciones), la divulgación del conocimiento
interdisciplinar y destacar la importancia del tratamiento no-farmacológico. La
destrucción de los mitos irá precedida del asesoramiento y la erudición.
Fuente:
- http://www.psicologiacientifica.com/alzheimer-mitos-y-realidades/
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