lunes, 24 de marzo de 2014

¡Bienvenidos!


A lo largo de la historia de la humanidad el interés por la comprensión del proceso del envejecimiento y de los factores que en él influyen, ha sido constante. El objetivo de este blog es de informar sobre la prevención y cuidado que debe tener el adulto mayor para mejorar su calidad de vida.

Tradicionalmente, la psicología de los mayores se ha venido entendiendo como una psicología del deterioro, de pérdidas en todos los ámbitos de la vida de la persona, tanto a nivel de las capacidades cognitivas como funcionales y sociales. Esto ha contribuido a generar una imagen negativa de esta etapa del ciclo vital, tanto para la sociedad en la que vivimos como entre los propios mayores, que han asumido como características propias que ya no valen para nada, que a su edad ya no se pueden aprender cosas nuevas y que son un estorbo para su familia y para la sociedad.



Ciertamente, con el proceso de envejecimiento se producen una serie de cambios que afectan a diferentes áreas, cambios a nivel fisiológico, a nivel cognitivo y a nivel social. Sin embargo, estos cambios por sí mismos no tienen porque impedir el desarrollo de las actividades cotidianas que hasta entonces venía realizando la persona.

Uno de los factores objetivos que más ha influido en el mantenimiento de los estereotipos que se manejan de la vejez es el deterioro de la salud y, más concretamente, el deterioro funcional asociado, ya que es lo que contribuye, en gran medida, a limitar la autonomía personal del individuo.

La pérdida de independencia para manejarse en las actividades de la vida cotidiana es uno de los factores que más influye en la variabilidad del estado de ánimo de las personas, generando sentimientos de frustración y de impotencia. Pero esta pérdida de autonomía no es exclusiva de la vejez ya que las situaciones de dependencia pueden aparecer en cualquier momento de nuestro ciclo vital. Por ello, asociar la vida afectiva de los mayores a inevitables sentimientos de tristeza, de vacío, de soledad y de aislamiento son estereotipos que no se ajustan a la realidad de muchos de ellos.

El colectivo de mayores no es, por tanto, ni mucho menos homogéneo sino más bien lo contrario: constituye un grupo muy heterogéneo en el que no todos presentan la misma problemática ni existe uniformidad en la manera en que cada uno de ellos afronta los cambios y las pérdidas que, como en otros momentos de la vida se producen, también, en esta etapa.


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